El Campanero.

EL CAMPANERO DE SAN ESTEBAN.

Una de las mayores riquezas naturales con que cuenta nuestro país, es su prodigiosa fauna, muy especialmente la enorme variedad de aves que surcan nuestros cielos y selvas, manglares y humedales. Hoy por hoy, Venezuela se encuentra a la vanguardia en el hemisferio como uno de los países mas ricos en variedad de aves que se pueden ver y estudiar a lo largo y ancho del territorio nacional.
Puerto Cabello y su Parque Nacional San Esteban son refugios naturales de centenares de especies que a diario surcan los cielos por encima de las montañas del Parque Henry Pittier hasta el extremo occidental , pasando por el Parque Nacional San Esteban, hasta llegar a las costas de Falcón.
Una de las especies mas vistosas del país, es también morador del Parque Nacional San Esteban, nos referimos al ave conocida como El Campanero, si bien es cierto se ha convertido en una especie emblemática de esta región, El Campanero puede ser también ubicado en otras zonas de la Cordillera de la Costa, en toda la selva humeda que conforma el Estado Sucre, las del pueblo de Caripe e incluso en lugares de antología como lo son el Monte Roraima, en el Edo. Bolívar y diversos sitios de Guayana., sin embargo es en San Esteban donde puede verse y escucharse con mas
Frecuencia. Naturalistas experimentados como el Dr. Ernst, han eterminado que en los meses de abril y mayo el original canto que emula el sonido de una campana, puede ser escuchado con mayor frecuencia.
Se conocen dos especies de esta ave singular, el Procnias Carnobarba y el Procnias Alba, el segundo es precisamente el que habita en otras regiones como El Auyantepuy, Roraima, Sierra de Imataca etc. Sin embargo, en estos sitios también es posible ubicar al Carnobarba.
El Carnobarba es pues el mas común en San Esteban, y se distingue muy bien de la especie Alba. Los colores del cuerpo de esta ave en blanco grisáceo en el macho y la cabeza es de color marrón-café, sus alas son oscuras, casi negras. De su garganta pende un colgajo de carnosidades fibraceas que han dado origen a su nombre científico de Carnobarba., por su parte, el Campanero Blanco ó Alba, es como su nombre lo indica, de color blanco, pero tiene como particularidad una especie de estilete, largo, delgado, mas bien carnoso que se recubre de infinidad de plumillas diminutas ubicada en la frente y en la base del pico, en el caso de los machos. La hembra, por su parte tiene un color de plumaje verdoso en la parte superior de su cuerpo y en su parte inferior el color es mas bien blanca amarillenta con listas verdes.
Ambas especies de Campaneros han alcanzado gran renombre por su singular forma de cantar, que imita sorpresivamente el toque de campana, tambien algunos lo asemejan con el toque del martillo en el yunque. Otra característica notable de El Campanero es la de poseer en la parte inferior del pico una especie de estilete hueco y carnoso el cual se llena de aire al emitir los cantos, transformando su forma en erectil, y luego se descuelga al terminar de trinar, los sonidos, por cierto, pueden ser escuchados a distancia.

El ambiente favorito para El Campanero son los bosques, especialmente aquellos muy arboleados, hasta 700 metros de altura y es muy extraño escucharlo en alturas superiores, sin embargo hay registros de su presencia en algunos lugares que llegan a los 1700 metros de altura, sin embargo se cree que esto es debido a las prolongadas sequías y a la devastación de los bosque que ha obligado al Campanero, a volar hasta estas alturas donde busca refugio junto a otras especies animales.
El naturalista británico de nombre J.W.Boddan Wheatham, hizo su ascensión al Roraima en el año 1977 y escribió lo siguiente en relación a El Campanero. " La semejanza con los toques de una peregrinación, se escuchaban de manera sorprendente con los perpetuos tañidos de los Campaneros, los que no obstante las fuertes lluvias, se distinguían en todas partes de la selva. Algunas veces las resonantes voces originadas por estas aves, semejaban las sílabas que-ting: en otras ocasiones se oían en intérvalos lánguidos kong, kong, kong y en seguida, sonoros kong-key. En cada caso, la última silaba no es mas alta que la primera, y el tono es mas bien imitando el golpe del martillo sobre el yunque, que el toque de una campana. Los sonidos eran notablemente claros y resonantes."
Otro británico, agrimensor gubernamental C. Barrington Brown, quien realizó sendos viajes a la región de Guayana en el año 1869 refirió: " Cuando viajábamos por El Potaro, oímos los cantos de varios Campaneros en las montañas vecinas; y con los deseos de procurarme uno de ellos, desembarqué y, guiándome por sus cantos llegué hasta su proximidad, colocándome un rato bajo un arbol, donde perchaba uno de esos pájaros antes de descubrir su situación.
El que tiré pude reconocer que era un macho en completo plumaje color blanco nieve, con el pico y ojos negros y una excrecencia que, naciendo de la base del pico, midió cerca de una pulgada de largo. Oyendo de cerca el canto de estas aves, los sonidos que ellos producen suenan de dos maneras, el uno semejando la palabra Dor-ong y la otra Kong-Kay, con la última sílaba de ambas prolongada. Hay una especie de ventríloquia en la prelación de Dor-óng, la cual ejecuta cuando el pájaro tira la cabeza atrás, y que hace imposible precisar el exacto sitio donde se encuentra el
pájaro; pero en cambio, es fácil localizarlo cuando baja su cabeza y pico para cantar Konk-Káy".
Agradecimientos a la Biblioteca Municipal
Miguel E. Dao, por su colaboración