Una vez mas las imágenes de la Zona Colonial de Puerto Cabello son desplegadas en nuestras páginas centrales, en esta ocasión sin embargo, no es solo para promover sus valores y lo importante que es la misma para la preservación de los monumentos históricos de interés turístico, sino mas bien, para llamar la atención hacia el creciente deterioro que este patrimonio ha venido experimentando en los últimos años, al punto de que muchas casas han sido demolidas y en su lugar han salido construcciones que no tienen nada que ver con el valor arquitectónico que allí se erigió en el pasado. ¿La excusa? Según algunos arquitectos modernos se dice que no vale la pena restaurar, para ellos es mejor demoler y construir algo nuevo, sin mostrar ningún respeto por el sentimiento y la identidad de los pobladores de Puerto Cabello y las paginas de historia que se escribieron en estas calles.
Fotos: Carlos García. ( cortesía del Puerto Turístico) y Rodolfo Martínez.
Texto: Lic. Rodolfo E. Martínez. Cnp 4105.

Es deplorable el estado del Fortín Solano.

Las fachadas de la mayor parte de las casas
emblemáticas estan en franco deterioro.

 

Hemos visto con satisfacción la iniciativa de la Diocesis de Puerto Cabello en la remodelación de la Iglesia del Rosario, ubicada en el centro de la Zona Colonial y que es testigo de la historia que ha transcurrido por estas calles. Afortunadamente, podremos disfrutar de este patrimonio religioso por unos cuantos años mas por venir. No obstante algunas casas de la Avenida Bolivar, incluyendo una de las mas emblemáticas la del Dr. Prince Lara, no han podido subsistir a la mediocridad de algunos ingenieros y arquitectos que no han querido proponerse un trabajo serio y valioso de restauración sino que por el contrario, han decidido demoler, con la excusa de que el patrimonio no es recuperable, teoría que ha sido totalmente rebatida cuando vemos aparecer otros trabajos serios y de enorme calidad, basados en el respeto y la restauración de un patrimonio que si cuidamos podría tener aún muchísimos años por delante, manteniendo los muchos atractivos de interés histórico y turístico con que cuenta nuestra bella ciudad.
Durante años, el limitado progreso de la Zona Colonial solo ha alcanzado parcialmente a las calles principales, la Calle Bolívar, la Calle Comercio, el Malecón, sin embargo son muchas mas las calles que conforman este patrimonio histórico pero que nunca estas otras calles han sido atendidas por gobierno alguno. Es necesario que la Comunidad Porteña tome cartas en el asunto y comience a recuperar estos espacios vitales.

Afortunadamente, no todo está perdido y a la par de este deterioro algunas instituciones y algunos profesionales han venido luchando contra viento y marea por impedir este abandono y por restaurar el patrimonio, demostrando así que, con un poco de voluntad y mucho respeto, se puede lograr que nuestros monumentos históricos puedan preservar todos sus encantos y continuar siendo testigos del crecimiento de Venezuela y escribiendo mas páginas de nuestra historia..

La Iglesia el Rosario, experimenta un ejemplar mantenimiento.

 

El Edificio de la Biblioteca y sus obras necesitan atención urgente.


Un modelo ejemplar es la restauración de la Villa Vincencio en el pueblo de San Esteban, donde además ha sido la misma comunidad la que se empeñó en hacer todo el trabajo de restauración y hoy son ellos mismos los que cuidan y administran la edificación la cual han convertido en un importante eco museo donde centenares de estudiantes y turistas tienen la oportunidad de acercarse a las bellezas naturales de la fauna y la flora de San Esteban.
Por otra parte, en la misma Zona Colonial, la casa que por años fuera la galería del Pintor Raul Marcano ha sido restaurada por el Sr. Leonardo Canizales quien ha sabido demostrar con tesón y mucho respeto por el patrimonio que estas casas de la Zona Colonial tienen todavía mucha vida para rato. Ejemplo que debemos seguir y que nos debe impulsar a trabajar todos juntos por lograr que nuestro patrimonio sea cuidado y vigilado por nosotros mismos, los venezolanos.