Patrimoniales.

 

 

 

 

 


Esta escultura de acero con enormes laminas dobladas de color rojo recuerda la forma de un barquito con una alta vela que se mueve en forma ligera dando la sensación del movimiento del viento. Está ubicada en la Redoma de Quizandal, punto estratégico que marca la división de la vía hacia la Base Naval, los muelles de tanqueros y la vía a las playas. La escultura adolece de información ya que también su placa fue removida y solo queda de ella el pedestal vacío.
La misma ha sido opacada de forma inexplicable por una gigantesca valla que parece no prestar ningún respeto hacia un valor del patrimonio.
El rostro del Libertador Simón Bolívar está allí, en forma de perfil. Esta figura de barquito que logra transmitir la gracia de un juguete está colocada sobre una especie de puente de concreto y en su mástil hay unas cadenas, que todavía están allí. Es un conjunto rodeado de chaguaramos que está muy bien cuidado y que es la vía intermedia entre varios de los encantos naturales, turísticos e históricos de esta región.

 

LAS CUATRO ESTACIONES

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Primavera, Verano, Otono e Invierno. Este grupo de esculturas es un buen recordatorio de las características climáticas en otras regiones del mundo. Ubicadas en un país donde hay solo dos estaciones, estas figuras nos recuerdan la dicha de la naturaleza pródiga en Venezuela. Ubicadas en la Calle 24 de Julio, muy cerca de la Biblioteca Pública y del Callejón que conduce a la Iglesia del Rosario. Estas figuras de bronce están colocadas sobre pedestales de hierro fundido con figuras de caras míticas que en su origen funcionaban como fuentes.
La primavera es representada como una joven vestida con una manta que sostiene en sus manos. El verano es la imagen de un joven que pareciera estar en actitud de caza y tiene en su mano un especie de daga de cacería. El otoño es otro joven que sostiene una hoz en su mano derecha y una lanza en su mano izquierda. El invierno, quizás la mas dramática de estas figuras es una mujer con túnica que sostenía en su mano una vela, la cual parece haberle sido arrancada. Su cabeza está adornada con un cintillo de flores.
Estas esculturas estuvieron ubicadas en la ciudad de Caracas, donde con todo su esplendor funcionaron como fuentes, luego en Puerto Cabello constituyen una parte importante de los iconos de la ciudad.

Hay rumores provenientes de parte de algunos artistas de la región que parecen afirmar que las imágenes de la Plaza El Aguila son copias y que las originales fueron robadas y se encuentran en los jardines de una casa de familia de alta alcurnia de la región, sin embargo, esta especie no ha sido confirmada.

“ HOMENAJE A NUESTRO FOLCLORE.”

Una de las esculturas colocadas mas recientemente es el "Tamborero de Borburata", la misma dio origen a una actividad que delimitó la entrada al popular pueblito y que dio lugar a la construcción de una pequeña redoma donde se encuentra colocada.
La llegada a los predios del tambor parece ser una de las primeras señales que emite esta figura. Realizada en el período municipal anterior, a la escultura no se le dejó la información sobre el escultor que la realizó y fue erigida como homenaje con la leyenda " Puerto Cabello rinde homenaje a nuestro folclore". La escultura, vaciada en bronce, es de tamaño natural, es de una perfección impresionante y sus formas están perfectamente bien delineadas.
La representación de este ciudadano de color es una remembranza de la historia de la nación y de como esta población que vivió la esclavitud, dejó plasmada a través del vibrante ritmo del tambor sus orígenes africanos de los cuales habían sido desarraigados; y la combinación y es manifestación del ritmo que el trópico infundió a sus almas que hicieron reventar los tambores a la proclama de su libertad.
Finalmente, la llegada a Borburata y a este icono de gran fuerza protagónica, musical e histórica, nos deja por sentado que finalmente llegamos a las hermosas playas con que la naturaleza dotó las costas de Puerto Cabello y en las que por siempre imperará la libertad.

 

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