Tomas el agua de Puerto Cabello y te quedas en él para siempre

 

El primer alcantarillado de Puerto Cabello tiene, o está directamente relacionado con el primer acueducto de la ciudad. Este acueducto tomaba el agua potable del río de San Esteban, en un lugar conocido con el nombre de “La Toma Vieja”, localizada en el pueblo de San Esteban. Consistía en una enorme pared de hormigón con dos aberturas laterales para el desahogo de las aguas las cuales formaban pequeñas cascadas que sirvieron para el disfrute de los habitantes del pueblo quienes regularmente se refrescaban en aquellos domingos familiares de deliciosas parrilladas y sopas preparadas a la rivera de tan importante río.
Esta toma tenía la función de recolectar el agua gracias a una gran compuerta de hierro la cual era manipulada abriendo y cerrando según el caudal del río. Estas aguas eran llevadas directamente a unas “caja de agua” hechas con ladrillos y concreto que tenían la función de ir eliminando las impurezas, tales como barro, palos, arenas entre otros. Luego de esta “caja de agua” el vital líquido era llevado por gravedad en su recorrido hasta la ciudad, pasando por el valle de San Esteban y derramando su caudal en el sector conocido como “La Noria”, donde existía una gran batea donde se utilizaba el agua para darle de beber a los animales, lavar ropa y por supuesto saciar la sed de los habitantes de la ciudad.
Todo el siglo veinte fue testigo de la presencia de mujeres lavanderas que frecuentaban el sector de la noria y con huesos de ganado vacuno, específicamente huesos de costillas de res, las utilizaban para restregar ropa de los marinos que pagaban a estas mujeres algún dinero por su servicio de lavado.
Eran tiempos donde el agua era suficiente para la población, tanto es así que todo el torrente de agua que no se utilizaba terminaba por el alcantarillado vía al mar.
Cabe destacar que el agua que disfrutamos todos los porteños y quienes tienen la fortuna de visitarnos, es de una calidad envidiable, ya que al gusto se podría decir que es “dulce”, y como por sortilegio o magia los porteños tenemos la convicción de repetir a nuestros visitantes: “el que toma agua de Puerto Cabello se queda”…..
Lic. Sigfredo Romero Sánchez
Sigfredo.romero@gmail.com

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