Con motivo de la conmemoracion el 17 de Diciembre de 181 años de la siembra de nuestro Libertador, publicamos este interesante trabajo de NELSON VIELMA, quien plantea varias interrogantes e importantes puntos de reflexión.

¿Asesinaron a Bolívar?

 

La opinión emitida por el Presidente Hugo Chávez, el 25 de julio de 2011, en momentos en que se leía el Informe de la Comisión designada para investigar el fallecimiento de Bolívar, sorprendió a los historiadores oficiales. El Presidente Chávez dijo en Cadena Nacional: “Asumo la responsabilidad ante la historia, a Bolívar lo Mataron”. Esta aseveración del Presidente Chávez, que no sólo es un asiduo lector, sino que es un inquisidor de la historia manipulada, un gran conocedor de la trayectoria de Bolívar y un apasionado de la vida y obra del Libertador, es compartida por muchos venezolanos, ante tantas evidencias que corroboran esta tesis del asesinato.

Reacción de los historiadores oficiales
Para contrarrestar las dudas que dejó en la opinión pública el Presidente, los eruditos de nuestra Academia de Historia, han publicado cartas que escribió Bolívar, expresando la pesadumbre que agobiaba su espíritu enfermo desde el 8 de mayo de 1830. Ellos defienden la tesis de la tuberculosis diagnosticada por Prospero Reverend.

Inexplicable correspondencia
Los realistas contaban con espías y curas que filtraban la información obtenida en los confesionarios. Bolívar contrarrestaba a los espías realistas generando más de una carta, a distintos destinatarios y con distinta información.
Así como los académicos han publicado cartas que demuestran que Bolívar agonizaba, veinte cartas escritas por Bolívar dicen todo lo contrario. Hay dos fechadas en Cartagena el 18 de septiembre de 1830, en la primera dirigida al General Urdaneta dice: “…me llaman a la capital para que vaya a presidir los destinos de la República, que desgraciadamente ha quedado sin gobierno (…) Desde luego me pondré en marcha para esa capital (…) Hasta que llegue ese momento deseo servir únicamente como ciudadano y como soldado”. La segunda dirigida al coronel Castelli: “…Usted verá por mi Proclama que he respondido al grito de la patria; y además marcho a la cabeza de dos mil hombres a restablecer el orden donde quiera que esté turbado. Mis antiguos compañeros me volverán a ver a su lado participando de sus peligros y de sus trabajos ¡Muy pronto me tendrán ustedes por allá!”
Otra carta fechada también en Cartagena el 25 de septiembre de 1830, dirigida a Estanislao Vergara: “Dentro de tres días me voy hacia Santa Marta por hacer ejercicio, por salir del fastidio en que estoy y por mejorar de temperamento”. En estas cartas Bolívar no menciona para nada la supuesta enfermedad y se nos presenta saludable, altivo, guerrero y dispuesto.

Inexplicable fallecimiento
Cuando Bolívar, salio de Bogota, supuestamente enfermo y agonizante, escribía cartas donde anunciaba su resolución de ir a Maracaibo para imponer el orden. Cuando arriba el Libertador a Barranquilla, inexplicablemente toma el bergantín Manuel que le envió Joaquín de Mier, quien era fiel a la corona y además se declaraba enemigo de los republicanos porque le mataron a su padre en circunstancias que nunca fueron aclaradas. Esa travesía en barco se hacia en menos de un día y según la bitácora del Manuel se hizo en tres, salio de Barraquilla el 30 de noviembre y llego a Santa Marta el 2 de diciembre.
Si Bolívar llego enfermo a Santa Marta como aseguro Prospero Reverend, es inexplicable que el medico Hércules Gastelbondo, que estuvo con el treinta días desde que llego de Soledad no diagnosticara la enfermedad y hubiese permitido que viajara solo y sin auxilio medico en el bergantín Manuel.

¿De donde salio Reverend?
No existe una versión oficial sobre la aparición de este personaje, que se hizo llamar medico de cabecera del Libertador. Según Reverend, fue recomendado por el general Mariano Montilla. Según Posada Gutiérrez, fue recomendado por el señor Juan Bautista Pavageau. Según Líevano Aguirre, fue recomendado por Joaquín de Mier. Según Vicente Lecuna, fue recomendado por el medico del barco de guerra Grampus, que inexplicablemente se encontraba en Colombia, cuando estaban rotas las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Reverend, aseguro que Bolívar se embarco en el Manuel para botar la bilis, ya que en su opinión Bolívar mareaba a bordo de un barco. Pero Bolívar tenía tantas horas de navegación como cualquier marinero, con más de treinta y dos travesías por mar, lagos y ríos, en su haber.

Inexplicable agonía
Hay muchas mentiras y contradicciones en la historia de su agonía, tal es el caso de la carta a Fanny Duvillars, que escribió cuando supuestamente estaba delirando. También el extraño testamento sin su firma, sin ningún testigo y con algunas cláusulas que evidencian manipulación y falsificación. La carta que Perú De La Croix, le hace llegar a Manuela Sáenz desde Cartagena, donde le dice que el 16 de diciembre dejo a Bolívar agonizando y “con seguridad ya ha muerto”, muy extraño que su biógrafo no se quedara para su funeral y se apresurara a decir que había muerto si no estaba seguro. ¿Acaso quería evitar que Manuela llegase a Santa Marta a ver a Bolívar agonizando?
El Obispo José Maria Estévez, que a su vez era vicepresidente del Congreso, tenía escondido en su casa a uno de los más enconados enemigos de Bolívar: Ezequiel Rojas, quien estaba desterrado de Colombia, por haber participado en el intento de asesinato contra El Libertador. No hay explicación lógica de la presencia de este asesino en Santa Marta, ni de porque el Obispo y vicepresidente del Congreso lo tenia escondido en su casa.
Se asegura falsamente que Joaquín de Mier vivía en la quinta San Pedro Alejandrino, cuando su casa estaba en Cienaga, a varios kilómetros de allí. San Pedro Alejandrino era en realidad un trapiche donde se envasaba el ron de Santa Marta.

Inexplicable fallecimiento
A Bolívar se le practico una autopsia improvisada en la cocina, innecesaria si se sabía que había muerto de tuberculosis, inexplicablemente los ayudantes en la autopsia fueron dos militares: Mariano Montilla y José Laurencio Silva. A Bolívar se le abrió el cerebro, el tórax y se le extrajeron los órganos, Reverend dijo que no tenía instrumentos para hacer un examen científico, dejando la incógnita de los medios utilizados para la autopsia. Reverend no describe en su protocolo de autopsia la urna de plomo, ni los embalses de plomo para colocar las vísceras, como aseguraron ver los integrantes de la comisión designada para la repatriación del cadáver doce años después.
Reverend dijo que no pudo embalsamar el cuerpo, ya que la botica estaba cerrada, cuando pudo ordenársele a Tomasin abrir la farmacia ante un evento tan trascendente. ¿Acaso fue el argumento para enterrarlo antes de que llegara Manuela Sáenz y exigiera ver su rostro?


Inexplicable funeral
El funeral se hizo en una oficina de aduanas y no en el Episcopado o en la Catedral de Santa Marta. La Comisión Presidencial debió investigar porqué no se hizo el velatorio en la quinta San Pedro Alejandrino y porqué no se le construyo un panteón especial siendo colocada en uno prestado de la familia Díaz Granados. Tampoco investigo la travesía que sufrieron los restos, los cuales fueron profanados cuatro veces, ni porqué el Episcopado impidió que la urna llevara su nombre y cuando un militar hizo colocar una lapida que decía “Bolívar” la iglesia la sustituyo por otra sin nombre.

Inexplicable traslado de los restos
La travesía desde La Guaira hasta Santa Marta fue de tres días, pero el viaje para la repatriación duro veinte y tres días, sin saber que paso durante el trayecto. José Maria Vargas, no realizo un informe científico sobre los restos de Bolívar, pero coloco dentro de la urna de plomo copia del recibo de cobro por 92,12 pesos, que cobro por restaurar el esqueleto que traslado desde Santa Marta.

Reverend no era ningún medico
El Dr. José Pepe Izquierdo, medico de Anatomía de la Universidad Central de Venezuela, denuncio que Reverend no era medico. Recordemos que Reverend es la única fuente oficial sobre la muerte de Bolívar. Del Bolívar vivo, existen miles de biografías, pero del Bolívar muerto, solo una persona escribió: Prospero Reverend. Por cierto no escribió inmediatamente después de su muerte, sino treinta y seis años después desde Paris.
José Pepe Izquierdo, busco en los archivos de medicina de Francia y no encontró las credenciales de quien se autonombro “medico de cabecera del Libertador”, además publico las negativas de los gobiernos de Colombia y Venezuela, de la época, que negaron una pensión a Reverend, porque este no pudo demostrar con títulos que era medico, ambos congresos dictaminaron que no tenia titulo de medico.

Reverend y Joaquín de Mier, las claves de un magnicidio
Las memorias de Reverend constituyen la única verdad que acepta la Academia de Historia y se repite sin derecho a replica. Pero Reverend representa una gran mentira para nuestra historia. Documentos originales obtenidos en los últimos años demuestran que Joaquín de Mier, a quien Reverend coloca como un amigo y benefactor de Bolívar, en realidad era su enemigo.
Existe un Acta Oficial, del Virrey Francisco Montalvo, Capitán General de España en Nueva Granada y un Acta de Reconocimiento, emitida por Pedro Ruiz de Porras, Primera Autoridad de Santa Marta, donde condecoran a Joaquín de Mier, por sus servicios a favor del rey. Un nombramiento oficial, nombrando a Joaquín de Mier, como Comandante en Jefe del Batallón de Milicias de Santa Marta, para combatir a Bolívar. Una carta de Santander, que le envía al tomar la presidencia de Colombia, evidenciando la amistad de estos dos enemigos del Libertador.
Joaquín de Mier, era enemigo jurado de Bolívar, porque sus tropas apresaron a su padre Manuel Faustino de Mier, al este intentar comprar armas para las tropas acantonadas en Santa Marta, después de su aprisionamiento nunca se supo de él, por lo que Joaquín de Mier juro vengar su muerte. No hay explicación lógica de la presencia de Bolívar en la casa de su enemigo, ni del porque Reverend dice que Joaquín de Mier era amigo de Bolívar.
Es muy interesante que las memorias de Reverend fuesen publicadas en 1886, por solicitud de Miguel Devengoechea Mier, de esta manera San Pedro Alejandrino se elevo a Altar de la Patria, un excelente negocio para los Mier, ya que ese ingenio abandonado hacia décadas, se vendió a la municipalidad por 24.000ºº pesos.

 

Memorias contra la bitácora
Mientras Reverend escribió sus memorias en 1886, la bitácora de la nave de guerra norteamericana Grampus se escribía de puño y letra el mismo día y a la misma hora que sucedían los hechos, por lo que es mucho más importante como prueba histórica, que unas memorias escritas treinta y seis años después. Reverend dijo que Bolívar llego a Santa Marta el 1 de diciembre de 1830 y la bitácora dice que llego el 2 de diciembre. Reverend dice que la nave de guerra Grampus, se encontraba por casualidad en el puerto de Santa Marta cuando arribo Bolívar y cartas inéditas del comodoro Jasse Duncan Elliot, dan cuenta de lo contrario. La bitácora indica que el Bergantín Manuel fue interceptado el 30 de noviembre a las afuera de Barranquilla y el teniente Isaac Mayo, envió un bote con soldados con una carta para el general Bolívar y luego escolto al bergantín Manuel hasta Santa Marta.
Reverend dice que el día 1 de diciembre se entrevisto con el Dr. George B. McNight de la Grampus para diagnosticar al enfermo y la bitácora señala claramente que ese día se encontraba navegando a Santa Marta.
Reverend dice que el 2 de diciembre atendía al Libertador en su agonía, junto al cirujano de la Grampus y según la bitácora, ese día ambas naves atracaban en Santa Marta, la bitácora no menciona ayuda médica ni ninguna enfermedad que padeciera Bolívar.
Nelson Vielma

 

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