A 199 años de la gloriosa batalla de Bárbula

 

 

 


Conjuntamente con la 41ª Brigada Blindada acantonada en el Fuerte Paramacay, la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela y el Consulado de Colombia, como tradicionalmente hacemos todos los años conmemoramos otro aniversario de la gloriosa batalla de Bárbula, en el monumento que en esa colina otorgo la patria al insigne coronel neogranadino Atanasio Girardot y que esta emplazado en la colina donde entrego heroicamente su vida al levantar la bandera patria.
Creando la 2ª Republica de Venezuela
Al culminar la Campaña del Magdalena, iniciada con setenta voluntarios en la población de Barranca; Bolívar, recibió en la población de San Cayetano, a orillas del río Zulia, importantes refuerzos provenientes de Pamplona, entre ellos venían: los egregio Rafael Urdaneta, Atanasio Girardot, Antonio Ricaurte, Hermógenes Maza, Francisco de Paula Vélez y Luciano D´ Elhuyar. Estos hombres combatieron en San José de Cúcuta contra el coronel Ramón Correa quien salio derrotado. Para desde allí con la autorización del Congreso de la Nueva Granada, iniciar la famosa Campaña Admirable, invadiendo a Venezuela por Mérida y Trujillo. De esta manera, en menos de noventa días, cosechando triunfos hasta llegar a Caracas y dar inicio a la Segunda Republica.
Encerrando a Monteverde en Puerto Cabello
Cuando llegaron estas gigantes a Carabobo, comandaba la vanguardia el teniente coronel Atanasio Girardot, teniendo como segundo jefe al mayor Luciano D Elhúyar. Simón Bolívar acompañado por Urdaneta, Soublette, Girardot y otros oficiales, el 17 de agosto de 1813, comenzó el sitio de la ciudadela de Puerto Cabello, nueve días después envió a ochocientos soldados a atacar y ocupar los trincherones San Luís, los Tanques y Puntilla, próximos al castillo de San Felipe el Fuerte, causando importantes bajas a las tropas de Monteverde encerrado en la amurallada ciudadela porteña.
Monteverde quiere salirse de Puerto Cabello
Bolívar ordeno replegarse hacia Valencia, alejándose de la inexpugnable fortificación porteña por las epidemias que estaban diezmando a sus soldados, además a Puerto Cabello había llegado procedente de Cádiz, un contingente de mil doscientos soldados experimentados del "Regimiento Granada", a las órdenes del coronel José Miguel Salomón, en refuerzo de Domingo Monteverde, quien había cometido un grave error táctico al distanciar sus fuerzas, enviando al capitán de fragata Remigio Bobadilla con ochocientos soldados, casi todos de infantería, por la vía de El Palito hacia Naguanagua y se había quedado con mil doscientos hombres en Las Trincheras.
Y se dio la batalla
Bolívar al tener conocimiento de este errático movimiento y la llegada de los tropas realistas a las colinas de Bárbula, noto que su caballería no podía entrar en combate, destacando tres columnas de infantería comandadas respectivamente por coronel Urdaneta, el coronel (recién ascendido) Atanasio Girardot y el mayor Luciano D' Elhuyar.
Monteverde, al ver a nuestras tropas, se abrió hacia la montaña, llegando a la altura de Bárbula, donde situó a quinientos hombres y allí fue atacado simultáneamente por nuestras tres columnas, que les causaron un verdadero estrago a sus tropas.
Una victoria pirrica, perdimos a Girardot
Las fuerzas españolas fueron soberbiamente derrotadas, pero mientras se retiraban, un inexplicado balazo en la frente acabo con la vida del valeroso Girardot a sus veintidós años de edad, precisamente cuando en el momento cumbre de la batalla, le gritaba a Rafael Urdaneta: "Mire compañero cómo huyen esos cobardes".
Las fuerzas republicanas se movilizaron entonces hacia Valencia y durante el velorio de este joven héroe, Bolívar ordeno al mayor Luciano D' Elhuyar, que lo vengara, ordenándole que con mil soldados persiguiera a las fuerzas realistas, igualmente emitió un decreto para exaltar la memoria del gran Girardot, a tal fin dispuso: "Un mes de luto, su corazón es llevado a Caracas y colocado en la Catedral, sus restos llevados a Antioquia (se encuentran en la Catedral de Valencia), un batallón llevará su nombre, la familia disfrutará por toda su posteridad el sueldo que percibía el prócer de la libertad de Venezuela".
Honor a quien honor merece
Al dirigirse a Caracas, Bolívar entrego el mando de las operaciones a D´Elhúyar, ascendiéndolo a coronel. La procesión triunfal llevo en un cofre el corazón de Girardot, que salió de Valencia, pasando por Los Guayos, Guacara, San Joaquín, Turmero, San Mateo, La Victoria, El Consejo, San Pedro y en cada población se oficiaba una misa en honor a Girardot.
En la población de El Consejo, Bolívar se adelantó para los preparativos de la llegada del corazón del héroe a Caracas. Desde Antímano la población caraqueña acompañó la procesión hasta la Catedral de Caracas, el cofre colocado en el Panteón de la Santísima Trinidad, propiedad de la familia Bolívar, donde se encuentran los restos de los padres y de la esposa del Libertador; allí quedó el noble corazón del paladín neogranadino.
En horas de la tarde la Municipalidad de Caracas, en sesión extraordinaria, presidida por el doctor Cristóbal Mendoza, en la iglesia de San Francisco, le otorgo a Bolívar, el título de Libertador, y le confirió el grado de "Capitán General de los Ejércitos de Venezuela", equivalente hoy a general en jefe.
Atanasio Girardot.
Este joven héroe nació en San Jerónimo cerca de Medellín, hijo del comerciante francés Juan Luís Girardot y la antioqueña María Josefa Díaz Hoyos. Realizó estudios inconclusos de jurisprudencia civil, por involucrarse con sus hermanos Pedro y Miguel en el movimiento emancipador en Bogotá. Se inicio como teniente del batallón de milicias a las órdenes del coronel Antonio Baraya, recibiendo su bautizo de fuego al lado del teniente Rafael Urdaneta en el Bajo Palace. Luego de participar en los combates internos entre federalistas y centralistas, se alisto como voluntario a las órdenes del futuro Libertador.
Girardot se destaco en el combate de Agua de Obispos y Taguanes. Acompaño a Bolívar en el sitio de Puerto Cabello, hasta que murio en las alturas de Bárbula. En su último viaje a Venezuela a comienzos de enero de 1827, el Libertador pasó cerca de las colinas de Bárbula y se detuvo un momento, recordando la memorable acción y la pérdida de este paladín abanderado. El pintor Cristóbal Rojas lo eternizo con su obra "Girardot sosteniendo la Bandera en Bárbula", igualmente la escultura elaborada por el caraqueño Lorenzo González ubicada en la colina de Bárbula y en la plaza Girardot de Maracay. La tercera estrofa del glorioso Himno de la hermana República de Colombia recuerda que: "Del Orinoco el cauce/ Se colma de despojos/ De sangre y llanto un río Se mira allí correr/ En Bárbula no saben/ Las almas ni los ojos/ Si admiración o espanto/ Sentir o padecer".
Tristeza y alegría de la Inmortal de Trujillo
Dolores Dionisia Santos Moreno, quien tenia amores con el joven Girardot y llegaría a ser coronela y morir heroicamente en la gloriosa batalla de Carabobo, quería irse tras el ejército libertador, pero su condición de niña de trece años se lo impidió, ya que sus padres le negaron darle el permiso, por lo que la niña lloro toda la noche.
En su mente quedó grabado el hermoso recuerdo de su heroica participación junto a Barbarita de La Torre, en la batalla de Agua de Obispo el 22 de Junio, comandada por el teniente/coronel Atanasio Girardot con sus Capitanes Antonio Ricaurte y Luciano D'Elhuyar.
El Libertador se refirió al apoyo en esta batalla de las mujeres, con estas significativas palabras: "Las mujeres, sí soldados, las mujeres; nos disputan la gloria de vencer a los tiranos". También discurseo en esta oportunidad la Capitana Dolores Briceño Valbuena. La niña Dolores Dionisia, esa noche bailó, cenó y departió mucho con Atanasio Girardot, de quien se había enamorado. En esa celebración también estuvieron las patriotas María Labastida y Teresa Gogorza. Bolívar, fiel a su fama de galán, disfruto un mundo con la bella tachirense Juana Pastrano Salcedo. Dolores Dionisia, participó heroicamente en los combates de Las Trincheras en Betijoque, en Escuque, en El Colorado de Ponemesa, también en Los Higuerones, en Carache, en Agua de Obispo y en la Batalla de Niquitao.
Cuando Dolores Dionisia, se entero que su amado murió heroicamente al clavar la bandera en el cerro de Bárbula, la noticia estremeció al pueblo trujillano que amaba a su héroe, los sentimientos se mezclaron entre el dolor y la furia. Dolores Dionisia, irrumpió en llanto ante la pérdida de este joven de 22 años, con quien no pudo concretar su amor y expreso su dolor con estas palabras: "¡Oh! Que hombre ha perdido América, su inteligencia, destreza, valor, disciplina y amor a los ideales más puros de libertad que puede encarnar un ser humano, Atanasio fue pensamiento y acción, es el ejemplo más digno de esta Campaña Admirable, doy gracias a la vida por haberle conocido".
Batalla de las Trincheras
El mayor Luciano D´Elhúyar por órdenes de Bolívar, ejecuto con mil efectivos de la división de cazadores la venganza de su compañero de lucha, reforzándolos con el "5º Batallón de la Unión". Este desquite se realizo durante la mañana del 3 de octubre. Luego de cinco horas de feroz combate desalojo a fuerza de bayoneta a los mil doscientos efectivos de las fuerzas de Monteverde. En su veloz huida hacia Puerto Cabello, los realistas lanzaron al río: fusiles, uniformes, ollas, inclusive el catalejo de Monteverde, quien salió con dos heridas, una de ellas en la mandíbula. Luciano D Elhuyar los persiguió e inicio de nuevo el sitio a las fortificaciones porteñas, con las expresas instrucciones de Bolívar: "Usted sitia a Puerto Cabello, hasta que se rindan o perezcan".
El importante combate llevado a cabo en el sitio conocido como Las Trincheras de Aguas Calientes, denominación recibida por las excavaciones defensivas realizadas en la época de la colonia, para defender a Valencia de las incursiones de los corsarios, participaron heroicamente entre otros: Carlos Soublette, José Antonio Anzoátegui, Manuel Manrique, el impetuoso bogotano Hermógenes Maza, de quince años, futuro Gobernador Militar de Caracas y el valeroso tocuyano José de la Trinidad Moran, de apenas dieciséis años, este imberbe soldado escribiría: "Fue en el combate de Las Trincheras, donde por primera vez merecí la aprobación de mis jefes y fui recomendado en el boletín elaborado por el general Urdaneta, de estas jornadas tan gloriosas para las armas de Colombia".
Urdaneta elaboro el Parte de esta Batalla, enviado a Bolívar que estaba en Valencia, donde le informo todos los detalles de la acción militar. Otro joven oficial de dieciocho años, el bogotano Francisco de Paula Vélez, destacado por su heroísmo en Bárbula y las Trincheras, mereció ascenso y una condecoración.
Monteverde ante estas dos derrotas, fue relevado del cargo de Capitán General de Venezuela y Presidente de la Real Audiencia de Caracas y fue remitido a España. Monteverde había asumido dichos cargos luego de la Capitulación de San Mateo ante el generalísimo Francisco de Miranda, capitulación que no cumplió en ningún momento ocasionando el fin de la "Primera República". Los soldados que lucharon a las órdenes de Elhuyar fueron denominados "Valerosos Cazadores". En la Biblioteca Nacional de Bogotá un retrato del prócer Luciano D'Elhúyar, tiene la siguiente inscripción: "Jefe del sitio de Puerto Cabello en 1814, honrado como valiente, mejor adorno del ejército granadino. Libertador de Venezuela".
El monolito alegórico a la batalla de Las Trincheras, colocado por iniciativa del Club de Leones y la Sociedad de Amigos de Naguanagua, nos recuerda esta brillante acción militar. Requiere mejorar su estado de deterioro; aún estamos en deuda de colocar en Las Trincheras un monumento a la memoria del denodado coronel Luciano D Elhuyar, héroe de este combate, para que las generaciones presente y futura, admiren al jefe que se destacó, vengando en el campo del honor a Girardot y que luego facilitó la salida de Venezuela de Monteverde.
Las Trincheras son conocidas por sus aguas termales y no por la acción militar que allí sucedió el 3 de octubre de 1813. Quiera Dios que para el 2013 fecha bicentenaria del combate de Las Trincheras se cumpla con esta deuda histórica. La Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela es de las pocas instituciones que conmemora año tras año con cívico fervor estas dos importantes batallas, pero ya es hora que nuestras autoridades y la comunidad en general rindan honores a los hombres y mujeres que nos dieron la libertad.
Nelson Vielma
Presidente de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela
Capitulo Puerto Cabello


Nelson Vielma. Monumento a Girardot.

 

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