MENTIRAS....DE LA HISTORIA.

 

 

El Cronista de Puerto Cabello, Sr. Asdrubal González, nos cuenta con su estilo claro, unas cuantas verdades que buscan esclarecer y desmentir aspectos de nuestra historia en la forma como nos lo han hecho creer por muchos años.

 

 

NO ES AGUILA...., ES CONDOR.

Una mentira difícil de corregir en el acontecer de la ciudad, es la que transformó a un cóndor en águila. La columna con el ave presa que le sirve de emplumado remate, fue donada a Puerto Cabello por el gobierno de los EE.UU, para ser colocada en Plaza Pública, en conmemoración de los noventa años de la expedición que zarpó de Nueva York el 2 de Febrero de 1806, comandada por el general Francisco de Miranda; aventura en la cual perdieron la vida (25 de Julio), ajusticiados por las autoridades españolas, los expedcionarios norteamericanos Thomas Donahue, Thomas Billop, Charles Johnson, Daniel Demper, Miles L.Hale y otros mártires hasta llegar a diez...La obra fue inaugurada el 4 de Julio del año 1896, con festejos públicos y privados, conferencias y discursos, embanderamiento y adorno de la ciudad hasta en sus barrios mas humildes...
El monumento es un cóndor súper heróico sobre una columna de diecisesis metros de altura que representa un faro, adornada con cuatro guirnaldas y dos escudos de armas.
Es conveniente resaltar que el autor de la obra, para ese entonces famoso escultor francés, lo fue el artista Enmanuel Frémiet, especialista en escultura de aves. La empresa fundidora con más de un siglo de actividad, lo fué Thiébaut Fréres, de París.
Desde su colocación y por varias décadas, el bronce conmemorativo pasó a llamarse " Columna de los Americanos". Así aparece en varias fotorafías de Henrique Avril, fotográfo actuante en la ciudad a partir del año mil novecientos seis. Con ese mismo nombre fue reseñada en comentarios de prensa. ¿ En cúal momento del acontecer citadino se dió la metamorfosis de cóndor a águila, de macho a hembra, de guardian de las alturas a saeta del viento?
Desde los tiempos (mas de medio siglo) en que la plaza era utilizada como lugar de juegos infantiles por quien esto escribe, se conocía como Plaza El Äguila, Líneas de taxis, casas mercantiles, tarjetas postales, etc., utilizaban la referencia del águila imperial. Confesamos que es relativamente
reciente (una década) el cambio, no exento de sorpresa, experimentado en nuestra certidumbre. Y hago referencia del " cuándo", por haber sido el eminente escritor cubano Juan José Arrom, profesor emérito por la plaza me corrijió la apreciación de que el remate de la columna era un cóndor, y de ninguna manera, un águila.
Así permanece, mentira completa, afeminada metamorfosis de un cóndor. Quizás sea tan profundo el arraigo, que sería mejor dejarlo así..Pero es una mentirosa presencia, y ¡Ay! de las ciudades que viven de mentiras. Porque terminan por no conocerse, y el tiempo les cambia la esencia que les permite ser auténticas urbes con un firme pasado.

 

SALOM NO NACIÓ EN SAN ESTEBAN.

 

El porteño de más trascendencia durante los casi tres siglos de la urbe, lo fue Bartolomé Antonio de la Concepción Salom Borges. Una falsa tradición de poderoso arraigo lo hace nacer en San Esteban, en la casa de campo que perteneciera al emigrado español Francisco Azpúrua, adquirida por el prócer el 16 de Agosto de 1827, adjudicada por la Comisión Central de Repartimiento de Bienes Nacionales a cuenta de sus haberes militares. Allí vivió por mas de treinta años ( desde el mes de Mayo de 1829 hasta Septiembre de 1859) cuando la enajena para seguir viviendo en ella como arrendatario.
Nació si en la actual calle Anzoátegui, casi diagonal con el ángulo sureste de la plaza que lleva su nombre, el veinticuatro de Agosto de 1780. Debemos repetir ahora los argumentos que esgrimimos para fundamentar su origen porteño...Dijimos que ninguno de sus biógrafos ( -Ramón Azpúrua, entre otros) que lo conocieron personalmente, estableció algún lugar que no fuera Puerto Cabello, como ciudad natal. Que la fe de bautismo, cuya copia certificada, el 23 de Marzo de 1829, reposa en la AcademiaNacional de la historia (Archivo Salom), establece sin dudas el gentilicio ( a todos los nacidos fuera del ámbito citadino, como lo era y es el poblado de San Esteban, se le agregaba una nota marginal con el señalamiento, y la fe de bautismo de Bartolomé Salon). Que ningún documento emanado del prócer señala su lugar de nacimiento, pero a San Esteban lo menciona de variadas formas, menos como lar originario. Que de pluma de sus amigos si existen abundantes pruebas documentales de la convicción de ser el vencedor de El Callao, natural de Puerto Cabello: Juan José Santana, Secretaro del Libertador en carta del 3 de Enero de 1827 le manifiesta el contento de escribirle desde "su país de orígen". Y por último, el testimonio del doctor Paulino
Ignacio Valbuena, primer cronista de Puerto Cabello, conocedor y amigo del héroe, quien en sus Apuntes Históricos escribió: "En el año 1870 nació en este puerto el que después fue General Bartolomé Salom, el 24 de Agosto de ese año, en la Calle del Mangle, después de Anzoátegui.
Fue San Esteban su " retiro ", su lugar predilecto. Pero nunca el ámbito donde viera luz...Allí se le venera como su más elevada gloria.


EL CASTILLO NO ES LIBERTADOR

No fue de libertad, sino de cautiverio. No fue libertador, sino opresor. Nunca fue lugar de alegría, y sí de llanto y pena. Resulta un contrasentido que
más apreciaba Simón Bolívar, a lo que con el tiempo sería un antro de terror. Desde que fuera puesto en servicio cual prisión con un corsario de apellido Picornell, pasando por lo que siempre fue como presidio para presos comunes, hasta los tiempos carcelarios, que Andrés Eloy Blanco resumió a llamar al castillo Barco de Piedra, durante los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, allí se encarceló a la flor de la juventud venezolana. El castillo resultó todo lo contrario de lo que significa libertad....Léase el libro Diálogo con los Muros, del cronista porteño Miguel Elías Dao, para la cabal comprensión de lo que ahora decimos. Le fue dado al castillo el nombre " Libertador", producto de la adulancia....Rendida la Plaza fuerte por los sucesos del 8 de Noviembre de 1823, pasó a llamarse cuartel Anzoátegui, en homenaje al batallón vencedor, lo que fuera el fuerte La princesa (actual Catedral); Libertador el castillo; y en el colmo de la adulancia se dio al reducto El Príncipe (comienzo de la Calle Lanceros) el nombre de Barbarita Nieves.
Fueron nombres de circunstancias, de las cuales aún permanecen los de la señalada calle y la referida fortificación.
El Castillo San Felipe, a partir de su puesta en servicio el año 1742, fue llamado así en homenaje al monarca reinante Felipe V. Se distinguen en América con este mismo nombre la principal fortaleza de El Callao (Perú) y el castillo de Cartagena de Indias. Era lo usual en esos tiempos. Los antes referidos fuertes llevan aún con orgullo la nominación de la época de los Felipe. San Felipe debe ser llamado el castillo de Puerto Cabello...En los tiempos que corren, cual joya arquitectónica y testimonio del pasado, debe utilizarse bajo su verdadero nombre, convertido en atractivo turístico y centro de actividades culturales. Se corrige así un desacierto, y se regresa a la verdad de las cosas. Y se anula de paso una mentira de las tantas que han convrtidoa la heredead porteña en una ciudad de falsa historia.

 

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