Mentiras

de la Historia.

 

 


TOCAR TAMBOR NO ESTABA PERMITIDO

 

Obra de José Gregorio Mijares.

 

Por: Asdrubal Gonzáles.
A veces las mentiras se fundamentan en creencias, especialmente si se relacionan con el pasado. La
vida de los esclavos negros se ha querido representar como una situación idílica, donde la obligación
de trabajar era lo diferente. Ha contribuido en mucho la cinematografía, que presenta las fiestas
de esclavos como algo cotidiano, donde se hacían vibrar los cueros interminablemente.
Para la mejor comprensión del tema tratado, podemos preguntarnos: qué era un esclavo y qué significado
tenía en la estructura productiva de las haciendas interioranas? Y decimos: un medio y a la vez
instrumento de producción. No era persona sino cosa, carente de derechos y sujetos de deberes. En
el régimen de producción esclavista tenía el significado y valor de una simple propiedad, comparable
o vendible como cualquier otro instrumento: un arado, una bestia de carga o de silla...
El cúmulo de prohibiciones que hoy pudieran parecer absurdas, eran sin embargo comunes en la
estructura de la sociedad colonial. Las leyes de Indias prohibían a los esclavos poseer bienes de
fortuna: disposiciones menores no les aceptaban tener “espada, ni puñal, ni daga”. A los agricultores
solo se les permitía el uso de “un cuchillo de un palmo sin punta”, y si era peón vaquero, una
pequeña lanza para desjarretar ganado. En el funcionamiento obreril de los trapiches, existía la
prohibición de mezclar indios con negros. Solo podían casarse entre ellos mismos, y los hijos
nacían esclavos.
Se les vetaba montar a caballo...Incluidos junto a los indios, mulatos, negros libres y zambos, entre
las “castas inferiores”, les era vedado andar de noche por las calles. No podían pasar de una hacienda
a otra, y mucho menos pernoctar fuera de su habitat.
Se les impuso un santo blanco (San Juán) y se le prohibía tocar tambor.....Apreciaban los amos el
tam-tam de los cueros como una música ritual en la adoración de deidades africanas. Se pensaba
que podía usarse también como un correo sonoro ( a semejanza de los de la tribu Bandar, en la
comiquita de El Fantasma), para comunicar las rebeldías. Era el tambor un elemento subversivo,
demasiado peligroso....
Y así quedó por mucho tiempo....En algún periódico del año 1831 (gobernaba el general José Antonio
Páez), se señalaba como vagos a los tocadores de tambor, y en consecuencia, se les perseguía. Hasta
en el año 1945 (gobernaba el general Isaías Medina Angarita), para realizar una fiesta de tambor
en el barrio Rancho Chico de Puerto Cabello, debía solicitarse licencia o autorización a la primera
autoridad civil.
El mundo del tambor durante el período colonial hispano, tuvo su ámbito entre los esclavos fugados
o cimarrones. Pero en las cumbres o palenques o cimarroneras, debía trabajarse duro para sobrevivir
y permanecer siempre alertas para defender la vida ante el ataque armado de los esclavistas: situaciones
éstas poco propicias para tocar tambor.
Las mentiras y verdades deben colocarse cada una en sus lugares, para así contribuir a conocer
mejor el pasado.

 

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