¿ QUÉ ES EL HOMBRE ?

 

 

¿ Es cerebro, corazón, huesos y demás, la estructura material? Si el hombre real está en el cuerpo material le quitamos una parte al hombre cuando le amputamos un miembro, el cirujano destruye su estado de hombre y los gusanos lo aniquilan. Pero, la pérdida de un miembro o la lesión de un tejido a menudo aviva en el hombre sus mejores cualidades, y el lisiado infortunado tal vez demuestre mas nobleza de carácter que el membrudo atleta, enseñándonos por su impedimento mismo que " un hombre es un hombre a pesar de todo ".

Cuando admitimos que la materia ( el corazón, la sangre, el cerebro, actuando por medio de los cinco sentidos corporales) constituye el hombre, no vemos como la anatomía puede distinguir entre el hombre y el animal, o determinar cuando el hombre es realmente hombre y ha progresado más allá de sus progenitores animales.

Cuando se individualiza la posición de que el espíritu está dentro de lo que crea y el alfarero sujeto al barro, la verdad queda reducida al nivel del error, y se requiere que lo sensible se manifieste por medio de lo insensible. Lo que se denomina materia no manifiesta más que una mentalidad material. Ni la substancia ni las manifestaciones del espíritu son obtenibles mediante la materia. El espíritu es positivo. La materia es lo contrario del espíritu, la ausencia del espíritu. Para el espíritu, que es positivo, el paso a través de un estado negativo, significaría la destrucción del espíritu.

La anatomía declara que el hombre es orgánico. La fisiología continúa esta explicación, midiendo la fuerza humana por los huesos y tendones y la vida humana por la ley material. El hombre es espiritual, individual y eterno, el organismo material es mortal. La frenología representa al hombre como bribón u honrado, según el desarrollo del cráneo, pero la anatomía, la fisiología y la frenología no definen la imágen de Dios, el verdadero hombre inmortal. La razón humana y la religión no llegan sino lentamente al reconocimiento de las verdades espirituales, y por eso continúan acudiendo a la materia para que quite el error que solo la mente humana ha creado. Los ídolos de la civilización requieren menos fe que el budismo en una suprema inteligencia gobernante. Los esquimales restablecen la salud por encantamientos, tan conscientemente como los médicos civilizados por medio de sus métodos estudiados.

¿ Es acaso la civilización sólo una forma más elevada de idolatría, para que el hombre tenga que rebajarse a honrar un cepillo de friegas, franelas, baños, dietas, ejercicios y aire? Nada, excepto el poder divino es capaz de hacer tanto por el hombre como éste puede hacer por sí mismo.

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