El extraño caso del indio conquistador

 

 


aaaLos primeros habitantes de la hermosa isla Paraguachoa cuyo significado es “peces en abundancia”, eran seres dóciles y pacíficos, que poblaban este Cubaguaterritorio desde hace unos cuatro mil años. Excelentes pescadores y agricultores, vivían en perfecta armonía con la naturaleza, no conocían la explotación del hombre por el mismo hombre.
Cuando llegaron los primeros españoles, ataviados con brillantes armaduras y montados en imponentes caballos, los recibieron con la amabilidad que los caracterizaba, ignorantes de la intención expoliadora de estos visitantes.

Las perlas de Paraguachoa
Cuando Cristóbal Colón llego a la bella isla de Paraguachoa el 15 de agosto de 1498, le cambio el nombre en homenaje a Margarita de Austria, princesa de Castilla y nuera del rey de España. Al descubrir su gran riqueza en perlas, crearon la primera ciudad española en Suramérica en la isla de Cubagua, que llamaron Nueva Cádiz.
Desde entonces los pacíficos habitantes, fueron obligados a bucear en busca de perlas. El abuso por parte de los invasores acabó rápidamente con las poblaciones indígenas de la zona. Muchos indios se suicidaban ante el inhumano trato. Los sumergían en las frías aguas durante todo el día y los castigaba brutalmente si salían a respirar en poco tiempo o con las manos vacías, diezmando de esta manera a tan noble raza. Cuentan los navegantes del Caribe, que era constante ver gran cantidad de cadáveres de estos indios, flotando en alta mar.

Una cacica traidora y un indio conquistador 
En esta situación de esclavización de nuestros aborígenes, los españoles tomaban a sus mujeres para saciar sus naturales instintos, conviviendo con ellas y procreándoles hijos, que con frecuencia eran ignorados y sometidos al mismo trato humillante por sus propios padres.
Esta fue la situación del teniente de Gobernador Francisco Fajardo, quien  se amancebo con una cacica de la nación Guaiquerí, nieta del gran Cacique Charayma, cuyo nombre cristianizado era Isabel. De esta unión nació en 1524, un niño mestizo al quien se le adjudicó el nombre su padre Francisco Fajardo.
La condición social de un mestizo, le creaba la incertidumbre de a cual de las razas pertenecer, si a la que sometía o a la que era sometida. Ayudado por la pasión de su madre la cacica Isabel que estaba tan enamorada de su marido, que no se oponía a los excesos que este cometía contra su propia tribu, a quienes robaba, maltrataba y vendía como esclavos, Francisco se creyó un conquistador y los españoles aprovecharon esta circunstancia, para someter cruelmente a nuestros aborígenes.

La diplomacia de la traición
Por el mes de abril del año 1555, salió el mestizo Fajardo de Margarita en dos piraguas, emprendiendo un viaje de exploración a tierra firme, acompañado de sus hermanos maternos, que como él eran mestizos, con los nombres cristianizados de Alonso y Juan Carreño, con un séquito de veinte guaiqueríes y desembarcaron en Chuspa. Hizo amistad en tierra firme con los caciques Sacama y Niscoto, pero muy especialmente con el gran Naiguatá, quien era tío de su madre Isabel.
El mestizo Fajardo, hablándoles en sus idiomas logró ganarse la confianza de los caciques costeros y de tierra adentro, pero estos no comprendían, ni veían con buenos ojos las propuestas de este indio conquistador, al pedirles que entregaran sus tierras y vivieran como vasallos de unos invasores y de un dios que ellos no conocían. Ante esta fracasada acción diplomática, Fajardo tuvo que retirarse a la Isla de Margarita.

Buscando el peso ancestral de su madre
Pasaron dos años de este fracasado incidente diplomático y Francisco Fajardo (hijo) regreso a las costas centrales, pero esta vez trajo a su madre, sus parientes maternos con sangre de caciques y cien guaiqueríes, vasallos de los españoles.
El gran peso diplomático de una descendiente directa del gran cacique Charayma, padre del Gran Naiguatá, quien a la vez era su tío, hizo que se le diera bienvenida con honores. La cacica Isabel, oculto al principio su nombre cristianizado, pero aun con su ascendencia no convenció a nuestros caciques con la descabellada propuesta de sumisión.

Hasta que lo consiguió…
El tercer viaje del mestizo Fajardo, fue de conquista del valle de Caracas, esta vez le salieron a su encuentro los indios Arbacos de los Altos de Lagunetas, dirigidos por el temible y heroico cacique Terepaima. Pero bastó con que Fajardo le hablara en lengua arbaca, para que el gran cacique se convirtiera en su amigo, logrando Fajardo permiso para establecer un hato dentro del valle ubicado entre la Montaña Carángano y la Fila de Palacios en tierras de los indios Teques. Fajardo puso el nombre de San Francisco al hato. Pero demostrando sus verdaderas intenciones conquistadoras, pasó a llamar a todo el valle, Valle de San Francisco. La montaña Carángano es la que en la actualidad ocupa el Fuerte Tiuna.

La digna respuesta y la realidad de la vida incierta
Este poblado creado con engaño duró poco tiempo, porque nuestros indígenas al ver la malévola artimaña, se declararon en guerra atacándolo a diario hasta destruirlo. Fajardo también había fundado un poblado cerca de la costa, al que le puso de nombre El Collado, para adular al gobernador de la provincia de Venezuela. Esta población luego sería redundada como Caraballeda, allí descubrió unas minas de oro, enterado el gobernador, reemplazo a Fajardo por Pedro Miranda, dejándolo en el cargo de justicia mayor de El Collado. Comenzó Miranda a explotar las minas, pero es atacado por el Guapotori Guaicaipuro y tuvo que abandonarla y retirarse a Borburata.
El oro llevado por Miranda determinó a Collado a nombrar por teniente general a Juan Rodríguez Suárez, quien penetró en la tierra de los Teques, venció a Guaicaipuro en varios encuentros y dejó en las minas gente para trabajarlas junto con tres pequeños niños hijos suyos. Guaicaipuro no tardó en levantarse en armas, pasó a cuchillo a todos los moradores de las minas, incitó a la rebelión a Paramaconi, cacique de los Taramainas, y pasando al hato de San Francisco dio muerte a los pastores, quemó las cabañas y dispersó las reses; tal situación obligó a Rodríguez Suárez a poblar una villa en el sitio donde Fajardo había fundado el hato.
Pero estas designaciones de Collado, le dieron a entender a Fajardo que su sueño de conquistador estaba por convertirse en una pesadilla, pues no iba a ser aceptado por aborigen, ¡Qué cosas tiene la vida!, pobre indio conquistador o pobre indio traidor.

Lope de Aguirre
En esta situación tan desesperante se encontraba el mestizo Fajardo en 1561, cuando le llega la noticia de un tal Lope de Aguirre, que le estaba haciendo la guerra al rey y había tomado a Margarita apresando al gobernador Juan Sarmientos de Villandrando, quemado el rollo de la autoridad real y todos los archivos. En esta incursión de Lope de Aguirre, vio el mestizo Fajardo la oportunidad de oro para ser aceptado como un gran español y se dirigió a Margarita para defender a España.

Juan Sarmientos de Villandrando
Es muy interesante el caso del Gobernador Juan Sarmiento de Villandrando, porque nos da una idea de como España veía los territorios venezolanos para la época en que vivió el mestizo Fajardo.
Villandrando, había cumplido los treinta años y ya era dueño de la isla de La Margarita, solo por haberse casado con la nieta del Oidor Marcelo Villalobos, intimo amigo del Rey Carlos V, quien le había donado la isla de las perlas, este se la dejo en herencia a su hija Aldonza Manríquez y esta a su vez se la dio de regalo de bodas a su hija Marcela cuando esta se caso con Villandrando.

“No hemos sido fabricados de la misma madera”
Cuando Lope de Aguirre estaba preparando su expedición emancipadora sobre la Borburata, recibió la noticia  de que había aparecido en la Isla el gran caudillo mestizo.
Al saber Lope la historia del joven Francisco, que luchaba contra sus hermanos los indios rebeldes a favor de los españoles, trato de hacerle ver el error que cometía para ganárselo a su bando, pero Fajardo no acepto y se mantuvo fiel a España.
Lope de Aguirre exclamo: “…el bravísimo guerrero Francisco Fajardo, hijo y nieto de Caciques indios,  lucha a brazo partido por someter en vasallaje a sus hermanos de raza, tal como yo, Lope de Aguirre, soldado vascongado y en mi prosperidad hijodalgo, me he desnaturado  de España para poner mi vida por la libertad de los que en estas partes de Indias nacieron. Lope de Aguirre a dado muerte a no se cuantos Capitanes españoles porque se negaban a renegar de su Rey; Francisco Fajardo, ha dado muerte a no se cuantos guerreros indios por que se levantaron contra el yugo real; Lope de Aguirre y Francisco Fajardo, no hemos sido fabricados de la misma madera…”
Increíble paradoja esta, por lo que deberíamos proponer muy razonadamente el cambio de nombre en Caracas, de la autopista Francisco Fajardo por el nombre deLope de Aguirre.

El Guapotori Guaicaipuro pone orden en casa
Las noticias del desembarco en Borburata de Lope de Aguirre, movieron a Rodríguez Suárez a salir con seis soldados para combatirlo, pero sorprendido por Terepaima y Guaicaipuro fue muerto tras una heroica resistencia, inmediatamente el Guapotori Guaicaipuro promovió un levantamiento general de todas las tribus a su disposición. Viendo Fajardo que no podría vencer a los indios pidió socorro a Collado, quien envió a Luís de Narváez con cien hombres, éste salió de Barquisimeto en enero de 1562. Pero al entrar a los predios del cacique Terepaima, este aliado con los Meregotos los ataco y derroto, salvándose apenas tres soldados.

Aquí no queremos ingratos asesinos
Huyendo del Valle de los Caracas, llegó Fajardo al puerto de Píritu donde gobernaban dos indios amigos suyos y con otros cinco españoles que allí se le juntaron, fundo en el sitio del Panecillo una villa que llamó El Rosario. El cacique Paisana quiso entrar en tratos de paz con él y confiado en su palabra mentirosa fue a visitarlo, pero el infame Fajardo lo ahorcó cobardemente.
Este vil comportamiento fue la gota que derramo el vaso de la paciencia de nuestros aborígenes con este indio/conquistador. La venganza no se hizo esperar pues le envenenaron las aguas causando la muerte de muchos y obligando al mestizo Fajardo a escapar a toda prisa a Margarita en 1558, abandonando El Collado

Fin de una vergonzosa vida
Para 1564, el mestizo Fajardo tenía lista una nueva expedición con soldados, caballos y los bastimentos necesarios, desembarcó a sotavento de Cumaná, donde fue apresado por el justicia mayor Alonso Cobos, quién lo sometió a juicio sumario y lo ahorcó. De esta manera termino la vida infame de este hombre, que torturo, engaño y mato a muchos de nuestros valerosos antepasados cobardemente, para servir al cruel invasor español.
Nelson Vielma

 

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