Nelson Vielma 

 

LA PRIMERA AVENTURA DE LIBERTAD SURAMERICANA (parte 1)

 

 

Desde el 2 de septiembre, día en que salieron de Gravesend/Inglaterra, hasta el 9 de noviembre de 1805, día en que llegaron al puerto de Nueva York, los tripulantes de la embarcación "La Polly", nunca habían visto el Atlántico tan tempestuoso.
Pareciera como si el viejo  océano presintiera, la tempestad que causarían los dos pasajeros que abordo, transportaba la nave inglesa. Uno de ellos tenía una personalidad que subyugaba por la majestuosidad que emanaba, mientras que el otro, tomaba nota de todas las conversaciones y acciones de su jefe con los oficiales de la tripulación. Este pasajero, también legaría su opinión de este viaje a la posteridad, su secretario anoto en su diario la frase pronunciada por él, "Una travesía de perros, la más desagradable que he experimentado en toda mi vida".

Una batalla en la que no participo
Nuestro ilustre visitante se entero en alta mar, que en ese momento se está realizando una descomunal batalla naval en Trafalgar, que cambiara el curso de la historia. Las flotas francesas y españolas, enfrentan a la flota inglesa, capitaneada por el célebre Almirante Nelson, vencedor de Napoleón en el Mediterráneo.
El ilustre pasajero, lamento amargamente no haber estado y se decía con tristeza: “Si hubiese esperado un poco más”. Este personaje exhibía un aro de oro en su oreja izquierda, que lo señalaba como uno de los Girondinos de la "Revolución Francesa".
Tenía mucha razón. Si hubiese esperado un poco más, hubiese tenido participación altamente protagónica en esa gran batalla, que el mismo había propiciado, con sus dotes diplomáticas, militares y su aceptación en cualquier potencia, salvo la española.
Sabía que si Inglaterra ganaba, España se quedaría sin flota para repeler su proyecto. En esto no se equivoco. España, gracias a esta batalla, tuvo que esperar diez largos años, para enviar el primer ejército expedicionario a sus colonias americanas, comandado por uno de sus militares más prestigioso; Pablo Morillo. Este había participado exitosamente en el ejército de Wellington, en la célebre Batalla de Waterloo.
Ahora en el momento culminante de la historia, el tenía que quedarse a esperar los resultados. Este viajero había participado en las dos grandes revoluciones protagonizadas en el siglo XVIII. Solo le tranquilizaba de no haber participado en la batalla de Trafalgar, su proyecto, que por sí solo desencadenaría otra revolución en el mundo.

La llegada a Estados Unidos 
Al llegar al puerto de Nueva York, los dos pasajeros, se hospedaron en un pequeño hotel en la parte baja de la ciudad, e inmediatamente el prestigioso visitante, comenzó los preparativos para su proyecto largamente acariciado: “La primera expedición emancipadora de las colonias españolas en Suramérica”.
Lo cierto es que todas las precauciones tomadas por este hombre para pasar desapercibido fueron insuficientes, entre otras, se hacía llamar Míster Martín, no tomando en cuenta, que aun se recordaba su actuación hacia más de veinte años en suelo estadounidense, causando su llegada un verdadero revuelo de júbilo, en Nueva York y Estados Unidos. Sus hazañas en la Guerra de Independencia Norteamericana, no se habían olvidado. Le recordaban como "El Héroe de Pensacola", también era famoso por haber salvado a la Revolución Francesa en el célebre "Cañoneo de Valmy".
Los dos misteriosos visitantes que llegaron en "La Polly" eran, Sebastián Francisco de Miranda, una leyenda viviente de 55 años de edad, acompañado de su secretario Tomas Molini.

Nueva York se desvive en halagos, mientras Miranda conspira
Nueve días después de su llegada, la ciudad de Nueva York celebraba otro aniversario de la evacuación británica en la guerra de independencia y como reguero de pólvora habían divulgado la noticia de su presencia e imponente trayectoria. Nueva York, le nombro oficialmente huésped de honor y le brindo un halagador homenaje con la Brigada de Artillería, luego fue agasajado en el propio Palacio Municipal como héroe de la lucha por la libertad norteamericana.
Pero mientras se daban estas muestras de estima, el visitante contactaba a viejos compañeros de batallas y aventuras en la guerra de independencia americana y a todo aquel que sirviese a su ambicioso proyecto de emancipar a Suramérica. El primer contacto fue el Coronel Williams S. Smith, compañero de sus viajes por Europa, que ahora era Inspector del Puerto de Nueva York, pieza clave para su proyecto. Luego se entrevisto con Rufus King, el ex ministro ingles. Contacto también al bostoniano Christopher Gore, al Secretario de Guerra del Gabinete de Washington y su viejo amigo el General Henry Knox.
Al comenzar las conversaciones y entrever la magnitud de lo planteado, tanto Knox, como Gore, se mostraron esquivos, e incluso el General Knox se retiro a Nueva Inglaterra, manteniendo extrema precaución con respecto a los planes que traía el notabilísimo visitante.
Miranda, consiguió adeptos a su tan ansiado proyecto de independencia Sudamericana, convenciendo a los comerciantes Juan Jacobo Astor y Samuel G. Ogden, este último ofreció venderle una embarcación de 160 toneladas y apoyo con veinte mil dólares, siempre y cuando el gobierno estadounidense diese una señal de aprobación, otras personas contribuyen con dos mil quinientos dólares cada una.
Miranda se traslado a Filadelfia, donde contacto a sus amigos Benjamin y Richard Rush y conoció a Aarón Burr, ex vicepresidente de Estados Unidos. Luego se traslado a Washington, donde fue recibido por las mas altos funcionarios del gobierno, para luego entrevistarse con el propio presidente Thomas Jefferson y su gabinete en pleno, quien no le dio el apoyo oficialmente, pero después por intermedio de su Secretario de Estado James Madison, le prometió hacerse de la vista gorda ante el reclutamiento de tropas y el aprovisionamiento militar de las embarcaciones.

España vigila y crea un incidente diplomático por Miranda…
Se estaba tratando de guardar un secreto imposible de guardar, España que tenía más de dos décadas persiguiéndolo por todo el mundo, estaba enterada de su presencia, del reclutamiento de tropas y de la adquisición y el equipamiento militar de las embarcaciones; el "Leander", el "Indostán" y el "Emperor".
Ahora gracias al gran revuelo que causo su llegada como héroe a Nueva York, tenían conocimiento de sus actividades desde que llego. El ministro plenipotenciario de España, Marqués de Casa Yrujo, vigilaba todas las reuniones que Miranda hacia en suelo americano a través del ex senador de Nueva Jersey, Jonathan Dayton, quien le informaba del curso de las negociaciones, señalando incluso lo prometido por el Secretario de Estado, de que el gobierno norteamericano se haría de la vista gorda, siempre y cuando no comprometiera a Estados Unidos.
De esta manera se genero un incidente diplomático entre España y Estados unidos, sin embargo, a pesar de esta apremiante situación el presidente Jefferson y su hija Patsy ofrecieron una cena en honor del ilustre visitante, donde el presidente lo sentó a su lado.
Lo cierto es que la reacción española contra el gobierno estadounidense fue vigorosa, luego se sabría que Dayton recibió tres mil dólares por su información, aunque Miranda siempre acuso a Aarón Burr, a quien detestaba por considerarlo un hombre infame, quizás porque desaprobaba que  Burr hubiese matado en duelo a su amigo Alexander Hamilton. Miranda acusaba a Burr de haberle traicionado al avisar de sus planes al Ministro plenipotenciario de España, el Marqués de Casa Yrujo. El caso es que el "affaire Miranda" (como fue conocido internacionalmente) se extendió a los extremos que el gobierno estadounidense pidió al Marqués de Casa Yrujo que abandonara el país como persona no grata y este retadoramente le respondió que "…el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de su Majestad Católica en los Estados Unidos solo recibía órdenes de su soberano".

Contra vientos y mareas sale la expedición mirandina
A pesar del intenso conflicto diplomático que se estaba escenificando en suelo norteamericano por su presencia, sus planes no decayeron y continuaba el reclutamiento de tropas y apertrecha miento de las embarcaciones.
Para mantener el mayor secreto se reclutaba a las tropas bajo engaño, argumentando que había sido robado el correo de Washington a Nueva Orleans y el gobierno había decidido custodiarlo. Uno de los reclutadores era un carnicero neoyorquino apellidado Fink, este ofrecía a cada soldado raso quince dólares y medio al mes, el cabo ganaría veinticinco y el sargento treinta.  Fink argumentaba que irían a buscar un paquete a la boca del río de Alexandria y de ahí marcharían a Washington, dijo tener una autorización escrita del presidente Jefferson, para buscar hombres que custodien el correo y que tan pronto llegasen a Washington serían totalmente equipados. Fink les dio toda la seguridad posible, diciéndoles que no estarían más de tres semanas a bordo, como mucho.
En la mañana del 2 de febrero de 1806, sale de Nueva York el Leander nave insignia de la primera expedición emancipadora de las colonias españolas, el Emperor, había salido el día anterior, mientras que la Indostán, no viajo.

Los expedicionarios narran los hechos…   
Gracias a las memorias escritas de varios tripulantes de esta expedición, podemos tener conocimientos de lo sucedido, los legados entre otros de James Biggs, John Edsall y Moses Smith, describen la travesía, leamos a Smith; "El primer acontecimiento importante fue la repentina aparición de una persona que nunca se había mostrado a bordo, hasta que ya teníamos varios días en el mar.  Su porte y autoridad lo distinguía de todos los demás, portaba una bata roja y pantuflas, su fisonomía daba a entender que no era de nuestro país. Se rumoreaba que era un gran General llamado Miranda, cuyo nombre era ampliamente celebrado, pero nuevo y extraño para mí, nunca lo había oído nombrar por los políticos de Huntington y permanecí tan ignorante como al principio, aunque más alarmado y asombrado".
A los diez días de navegación, se presento un incidente cuando la fragata inglesa "HMS Cleopatra", detuvo al "Leander" y un teniente de dicha nave lo abordo, al hacer el reconocimiento descubrió las armas y pertrechos. Reunida a la tripulación un grupo de irlandeses fue traslado a la fragata inglesa. Miranda abordó también la fragata con todos sus papeles, pasó la noche  en ella y regresó en la mañana con mucho derroche de orgullo, trayendo consigo algunos impresionados americanos que estaban en el "HMS Cleopatra". De esta manera se da comienzo a la primera expedición para la independencia suramericana.   (Esta historia continuara)

 

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